Hablar de alimentación supone hablar de alquimia, de verdadera magia, ya que cada vez que preparamos los alimentos estamos realizando un ritual mágico, con la única finalidad de conducirnos por los caminos de la inmortalidad.
Cuando estamos utilizando las herramientas que nos da la naturaleza (agua, aire, fuego, tierra y espíritu) para realizar este ritual, estamos trasmutando en cada paso que damos a los elementos y estos a su vez cumplen con su deber de nutrir nuestro organismo y a la vez nos llevan de la mano orientándonos, guiándonos, para que aprendamos a querernos y amar a todos y cada uno de los seres de este planeta, ya que cada uno cumple una función, y es que la cadena debe fortalecerse, para prolongar nuestro bienestar.
Solo nos basta observar el proceso de la digestión y nos damos cuenta, como estas sustancia ingerida se convierte en energía pura, obteniendo todos y cada uno de los nutrientes esenciales para nuestra subsistencia. No se trata solo del cuerpo, también estamos alimentando nuestra psique, nuestra mente y nuestro espíritu.
Preparar los alimentos es un acto sagrado, ya que la forma de tratarlos va dirigida hacia nosotros y nuestros seres queridos. Si hablo de alquimia es por el simple hecho de que esta práctica abarca temas de filosofía, química metalurgia, física, medicina, astrología, misticismo, arte; cuyo único fin es la de transforma, moldear un compuesto iónico, metal, y un no metal como base, para lograr la tan buscada piedra filosofal. A partir de esta búsqueda fue como nació la química, tiene mucho que ver con nuestra forma de alimentarnos, ya que como seres humanos buscamos la perfección, la sabiduría, el conocimiento y para ello es muy importante estar sanos.
A eso se debe la importancia de saber elegir los ingredientes a la hora de preparar los alimentos, ya que a través de ellos (que son los conductores) logramos la perfecta armonía, el equilibrio en nuestro cuerpo, en nuestra psique, en nuestro ser interior; y es además a través de los alimentos que podemos transmitir a los demás lo que sentimos por ellos.
Desde el momento que decidimos lo que vamos a cocinar, ponemos en marcha un proceso alquímico, ya que comenzamos a manipular o preparar los alimentos utilizando los elementos de la naturaleza:
- FUEGO: para purificar, eliminar, ablandar.
- AIRE: informa sobre el proceso de evaporación o cocción de los alimentos trasmite su esencia.
- TIERRA: los alimentos que nos da la naturaleza.
- AGUA: ya sea para ser eliminada o añadida.
- ESPÍRITU: es ese sentimiento que ponemos en el momento de la elección y preparación de los alimentos. Muchos llaman amor a este sentimiento. Si este sentimiento no es trasmitido a los elementos en cada uno de los pasos a seguir, los elementos no lo percibirán, por lo tanto trabajaran cada uno por separado y como consecuencia los alimentos no aportaran la esencia que nutre el espíritu, la energía vital. Un ejemplo de lo que digo, es que la gran mayoría de nosotros siempre recordaremos con cariño los platos tan deliciosos que preparaba nuestra abuela, eso se debe a que ella a través de esta alquimia, nos trasmitía su amor. Ella sabía como trasmitirnos un mensaje casi sin hablar, mitigando nuestra carencia con un simple manjar.
Para MANTENER A LA FAMILIA UNIDA
El arte de combinar los alimentos encierra un secreto. Quien se dedica a preparar los alimentos, tiene en su poder el mundo de la magia más poderosa, ya que a través de la transmutación de los alimentos hacemos participe nuestros sentimientos y emociones, incorporándolos a esa pócima.
Con esta receta se trasmitirá: calma, serenidad, predisposición al dialogo, alegría, buenos deseos, tolerancia.
2 Cebolla, ½ Ajo, Tomillo. ½ cucharadita de Cúrcuma, una pizca de colorante (natural), Sal, Pimiento, 1 ½ agua, 300 grs Chipirones, 400 grs Pescado, 300 grs Gambas, 500 grs Sepia. 700 grs Arroz.
Ingredientes para 7 personas.